Otra vida para Tía Vicenta

 

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En Fundación Landrú nos proponemos aportar al patrimonio cultural preservando y digitalizando la obra de Landrú y parece que tan mal no lo hacemos. Porque recientemente incorporamos una colección completa de la revista Tía Vicenta y, al mismo tiempo, ayudamos a un buen hombre a darle una nueva vida a aquello que corría peligro de terminar en la basura. ¿De qué se trata?

Sucede a veces que el destino se apiada de los buenos y en este caso hizo que Jorge Floriani -hoy profesor de marketing de la Universidad de Morón y poseedor de una colección completa de la revista Tía Vicenta- se topara con una nota sobre Fundación Landrú.

Antes de ello, sabiendo que su joven hijo no es un seguidor de Tía Vicenta, Jorge había comenzado a preocuparse por el destino de la colección: “Es una pena, porque hay personas que tenían cosas parecidas y cuando se murieron, los hijos pusieron un contenedor en la puerta y casi tiraron todo a la basura, películas, obras de arte…”. Pensando que algo similar podía suceder con las Tía Vicenta que había guardado durante tanto tiempo, Jorge sabía que debía hacer algo.

Por ello, con tanta emoción como esperanza, y mail va, mail viene, se concretó la entrega de los nueve tomos que componen la colección. Y también el traspaso de otra historia, la de Jorge y el humor de Landrú: “Cuando salió la revista me pareció una bocanada de aire fresco y me sedujo de inmediato. En ese momento era muy difícil encontrar ese tipo de información y yo empecé a ver en la revista un especie de manual de los que fueron, de los que eran y de los que querían ser en el aspecto político. Así que la empecé a tratar con mucho cariño y la encuaderné”.

Además, Jorge cuenta que la colección sobrevivió a varias mudanzas, que siempre ocupó un lugar preponderante en su biblioteca y que la utilizó como material en sus clases en la universidad. También confesó que, previendo que estaría ausente varios meses durante el servicio militar obligatorio, armó una estrategia en la que amigos y familiares se ocuparían de comprar la revista todas las semanas.

Así es que ahora, después de haberla cuidado tanto durante 60 años, y a pesar de que le costó desprenderse de ella, Jorge sabe que la colección completa de la revista Tía Vicenta ya está en muy buenas manos, más viva que nunca.