Al gran pueblo argentino, Landrú!

Nos hizo reír. Nos hizo llorar de risa. Nos hizo leer las noticias empezando a hojear el diario a partir de sus viñetas. Nos hizo reír por no llorar. Nos retrató tal cual somos. Nos contó el día a día a través de su humor. Nos hizo pensar. Nos caricaturizó con un estilo inigualable. Nos garabateó con una simpleza y una genialidad que solo unos pocos iluminados pudieron conseguir o conseguirán. Nos clasificó y clasificó todo lo que se podía clasificar. Nos inculcó un humor inteligente, elegante y sano. Nos regaló innumerables sonrisas. Y, como en sus clases magistrales, nos enseñó que en la vida no hay nada más saludable que el buen humor.

Hace un tiempo y cerca de sus 90 años, Landrú nos pidió que “hiciéramos algo” para mantener viva su obra. Un deseo genuino que, sin duda alguna, fue una pincelada más de la brillantez de Landrú.

Con el tiempo entendimos que mantener viva su extensa obra, no solo era preservarla y difundirla como patrimonio cultural de los argentinos, sino que su verdadera intención era que continuáramos transmitiendo el espíritu del buen humor de generación en generación; algo que Landrú supo hacer durante décadas.

Hace varios años que desde Fundación Landrú nos dedicamos a cumplir el deseo de Landrú. Recopilando, conservando, digitalizando y compartiendo su obra para que todos puedan revivirla, disfrutarla o descubrirla.

Hoy, hace exactamente un año que Landrú no está físicamente entre nosotros. Sin embargo, lo recordamos con alegría. Como a él le hubiera gustado que lo recordemos.

Landrú vive en su obra y su espíritu del buen humor perdurará para siempre.