Adiós a un amigo

Carlos Garaycochea en el Museo del Humor, 2014. Archivo Fundación Landrú

Ayer, el 10 de septiembre, otro grande del humor gráfico nos dijo adiós. A los 90 años falleció Carlos Garaycochea, colega de Landrú. Por ello, desde Fundación Landrú deseamos sumar nuestras palabras a las muchas despedidas que con justo reconocimiento se pueden leer y escuchar en los medios de comunicación y redes sociales. Porque, además, Landrú así lo hubiera querido.

Claro, pues el vínculo entre Garaycochea y Landrú siempre fue próximo. No solo porque los unía la misma profesión y publicaciones compartidas, sino porque siempre se respetaron y admiraron mutuamente. Por ejemplo, cuando Landrú fue declarado ciudadano ilustre en 2003, Garaycochea dio un discurso durante el acto realizado en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Y muchos años atrás, en 1971, Garaycochea, en ese entonces presidente de la Asociación de Dibujantes de Argentina (ADA), fue el autor de la carta mediante la cual la entidad premiaba a Landrú con la medalla de oro.

Pero, por sobre todo, a pesar de que tanto como Garaycochea como Landrú tuvieron su estilo propio, ambos fueron cultores del estilo gráfico denominado como la “nueva línea”. Además, compartieron una mirada y una forma de hacer un humor inteligente y sano, sin recurrir a malas palabras y donde la elegancia estaba a la orden del día. “Lo primero que trato de evitar son las malas palabras, porque a mí se me ensucia la boca y a los otros se les ensucia el oído”, explicó en 2010 el mismo Garaycochea en el periódico La palabra.

Aquí y allá y por allí también

Nacido en Entre Ríos en 1928 y egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1949, fueron muchas las publicaciones donde Carlos Garaycochea dijo presente con su obra gráfica: Qué (en los comienzos de la caricatura política, en tiempos de la presidencia de Frondizi), Esto es (junto a Quino), Billiken, Atlántida, Gente, Popurrí (junto a Landrú y Quino), Tía Vicenta (desde el primer número, obviamente junto a Landrú, director y fundador de la revista), El Gráfico, La Nación, Crónica, Ámbito financiero, Rico Tipo, Humor y Satiricón. Además editó varios libros.

No cansado de publicar, Garaycochea también hizo de las suyas ya sea como actor o guionista en varios programas de radio (Rapidísimo) y TV (Humor redondo) y también en teatro (Masters) y cine (Sálvese quien pueda). Así, entre risas y buenos gustos, recordaba su paso por estos medios: “Con el primer programa tuvimos una crítica tan terrible que nos dejó tirados, pero el programa duró catorce años. Eso me enseñó algo muy importante, y es que cuando creo en algo es lo que vale. Después fue Buenas tardes, mucho gusto para comerle las empanadas a Petrona de Gandulfo”, contaba en esa entrevista en La palabra.

Por si fuera poco, Garaycochea nunca descuidó otra de sus pasiones, la pintura. De hecho, llegó a exhibir sus obras en muestras en la Alianza Francesa y en el Paláis de Glace, ambos en Buenos Aires.

Chiste sobre la primavera. Por Garaycochea. Tía Vicenta, 1957. Archivo Fundación Landrú