Chipecondién

El 28 de octubre de 1976 mientras cabalgaba cerca de Piedra Seca, en La Rioja, el paisano Agenor Taboada, de 68 años, oyó un gemido que le pareció extraño en un sitio tan apartado. Además no era un gemido de adulto que se muriera de sed, porque se le mezclaba un curioso y desamparado lloriqueo…