Tan grande como Landrú

Todo el tiempo nos están llegando dibujos de Landrú. Fanáticos y coleccionistas se contactan con nosotros a cada rato para hacernos llegar ilustraciones y publicaciones que fueron guardando a través de los años. Pero la semana pasada recibimos un email que nos llamó la atención. En él venían adjuntas algunas viñetas clásicas de Landrú, con chistes conocidos y personajes icónicos como la Tía Vicenta. Hasta ahí, nada fuera de lo común. El único detalle era que esas ilustraciones —que, a primera vista, parecían hechas por el mismísimo autor— en realidad no estaban dibujadas por Landrú, sino que eran obra de Agustín De Stéfano: un dibujante y humorista de apenas 16 años, quien desde muy joven fue diagnosticado con síndrome de Asperger y, a partir de entonces, no sólo encontró en el dibujo una actividad expresiva y terapéutica, sino también una carrera bastante prometedora.

Viñeta de Landrú que Agustín tomó como referencia para recrear su versión a color.

«Desde muy chico me quedé fascinado con las historietas, el humor gráfico y la animación» explica Agustín, que vive en Posadas y cursa el 4° año de secundaria en el Instituto Adventista Alta Gracia. Esa fascinación es la que lo llevó a ir descubriendo diferentes dibujantes y personajes —tanto argentinos como extranjeros— y, cada tanto, a entusiasmarse especialmente con alguno de ellos. Cuando eso ocurre, Agustín disfruta de rendirles homenaje a través de dibujos en los que recrea su propia versión con un detalle asombroso las ilustraciones de algunos de sus ídolos como Caloi, Quino, Fontanarrosa, García Ferré, Sendra y Charles Schulz.

Y Landrú, por supuesto. «Marcó un antes y después», opina Agustín, quien también destaca «la estética minimalista, clara y a veces muy suelta e infantil» de toda aquella generación de humoristas en los que reconoce la influencia del mítico Saul Steinberg.Pero, más allá de sus conocimientos sobre el mundo de la historieta y de su habilidad para imitar la obra sus referentes, Agustín también disfruta creando sus propias viñetas, en las que se distingue su propio estilo. Una de ellas es Alfredo y Esteban, una historieta muy graciosa donde él se encarga de interpretar e ilustrar los chistes que su familia y sus amigos le cuentan.

La Historieta “Alfredo y Esteban” ilustrada por Agustín De Stéfano.

El humor gráfico ocupa un lugar muy importante en la vida de Agustín. Su mamá, Rosana Tamis, nos cuenta que fue diagnosticado por primera vez a los 9 años y, a partir de entonces, empezó un tratamiento con psicólogos y diferentes especialistas. Pero el dibujo le aportó una forma de expresión que lo ayudó a realizar grandes progresos y a integrarse cada vez mejor con sus compañeros. El apoyo de Rosana —al igual que el de sus maestras y amigos del colegio— fue fundamental para que Agustín continuase dibujando. Y también el del historietista Juan Carlos Nuñes —mejor conocido como “Nuñes”, creador de las tiras “Pepo” y “Teo”—, a quien Agustín no sólo define como un referente, sino como un amigo, y quien lo ayudó a organizar su primera exposición cuando él tenía apenas 11 años. 

Agustín junto a su madre Rosana.

Generalmente, Agustín dibuja a mano. Le gusta usar lápices, marcadores y tinta china. Hace poco también comenzó a utilizar una tablet que le entregó la Defensoría de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes de Misiones, organismo que en 2016 lo reconoció con un premio por su talento, su dedicación y su trabajo para el Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo.

Y, como si ya no hubiésemos mencionado suficientes logros, también tenemos que decir que Agustín ya publicó algunas de sus historietas en el diario Primera Edición de Misiones, en la revista Mbarigüí y hasta ilustró un libro: “El ogro Juanito”, un cuento infantil de la escritora Evelin Rucker.

Es por esto y mucho más que nosotros decimos que, aunque sólo tenga 16 años, Agustín De Stéfano es tan grande como Landrú.